Debido a esto es que tradicionalmente la escuela ha atendido sólo a los aspectos racionales del ser humano, pero sólo desde la emoción y con una actitud abierta, se puede aprender y enseñar. Los adolescentes no hablan de sus procesos emocionales, el modelo dominante que ofrecen los medios de masas y que ellos han interiorizado es el de que hay que ser triunfadores, fuertes y competitivos... Sin embargo no se puede achacar tan sólo a los medios de comunicación o a los alumnos este déficit, ya que tradicionalmente los maestros y educadores también hemos guardado nuestras emociones y sentimientos, hemos transmitido a través del aprendizaje informal (aquel que opera a partir de la imitación de modelos) que de lo que "verdaderamente importa" – de las emociones y los sentimientos- está prohibido hablar.
Los sentimientos interfieren con el pensar. O dicho de otro modo, para pensar bien, hay que hacer a un lado los sentimientos. Y como en la educación se trata de pensar bien, entonces más vale mantener afuera los sentimientos". Y la pregunta surge entonces ¿hay lugar o no para los sentimientos en los procesos de aprendizaje significativo, en la educación?


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Emocionar
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Carlos Smith S
Tú estás aqui para completar el universo.
Todos los desequilibrios humanos –físicos y mentales-tienen como origen una emoción o la falta de una emoción. La falta de amor desmorona la integridad física y mental. El miedo paraliza y deteriora las células del espíritu y del cuerpo.
El considerar los antecedentes que nos suministran las emociones nos ayuda a darle rumbos diferentes a nuestras actuaciones y pensamientos con el propósito de modificar escenarios negativos. La clave está en descubrir la eficiencia de las emociones como método de comunicación, y en utilizarlas de manera significativa, que es el sentido más profundo de la inteligencia emocional, entonces es trascendental lograr que las emociones se pongan de nuestro lado, de manera que nos favorezcan, que nos ayuden a manejar nuestras acciones y razonamientos para alcanzar mayores niveles de equilibrio.
El conocimiento y manejo de la emocionalidad representa un salto significativo en los ámbitos de la comprensión de la conducta humana, ya que desde los senderos y huellas de la comunicación inter e intrapersonal, desde las habilidades sociales, y desde la integridad humana, se orquestan soluciones que benefician la convivencia en las diversas comunidades humanas.
En la actualidad, la educación exige activar lo que fundamentalmente nos constituye en seres humanos: la comunicación interpersonal, el lenguaje, la creatividad y la espiritualidad, las que inducen al individuo a poner en juego lo más fundamentalmente humano de su ser: trascender a través de la capacidad de concebir y engendrar, para entregarse al mundo y a otros hombres a través de acciones transformadoras.
Toda nuestra vida de relación se basa en supuestos tales como que los demás -como nosotros mismos- tienen representaciones e intenciones, creencias y deseos, recuerdos y percepciones. Los humanos no solo tenemos una mente y emociones, sino que sabemos que los otros humanos la tienen. Constantemente "leemos" la mente y emociones de los otros en sus expresiones y sus acciones, en sus palabras y sus hechos. Sin esa capacidad no sería posible comprender la naturaleza de la inteligencia humana ni los secretos de su origen. Los humanos somos "mentalistas" hábiles, vemos el mundo con una "mirada mental y emocional”.